Plan
general prólogo y notas
Leonardo Garet
Plan
de 20 tomos.
Editados a Agosto de 2009:
18 tomos:
Colección de
escritores salteños
Tomo 1

LOS
ORÌGENES
de Méliton Alfonso, Gervasio Osimani,
Diego M. Martínez,
Eduardo Corteza, Manuel Bernárdez
Carátula
con ilustración de Carmelo de Arzadum, 144 páginas,
20 de octubre de 2003.
Se transcribe
el primer párrafo del prólogo.
LAS
LETRAS SALTEÑAS EN EL SIGLO XlX
En la
nebulosa cultural de una ciudad pequeña, de un país
que todavía no ha adquirido espíritu propio, las ideas
y las expresiones artísticas no pueden ser sino de segunda
y de tercera mano. Lo estrictamente literario se alterna, las más
de las veces sin orden ni jerarquización con lo panfletario,
lo científico, las notas de actualidad y políticas,
lo humorístico y la mera propaganda comercial. Así
se presenta el panorama en la segunda mitad del siglo XIX, en un
poblado llamado Salto, que obtuvo el rango de ciudad por decreto
del 8 de junio de 1862. Para considerar, sin embargo, su paisaje
cultural con una más afinada valoración, debe tenerse
en cuenta el desnivel, no presumible hoy, entre las poblaciones
del litoral norte, que se asomaban a la vida con disímiles
estadios económicos y culturales. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
2

CUENTOS
DE CIUDAD
de Horacio Quiroga
Carátula
con foto de la Cabeza de Horacio Quiroga tallada por Stefan Erzia,
176 páginas, 25 de febrero de 2004.
Se transcribe
el primer párrafo del cuarto subtítulo del prólogo
titulado Horacio Quiroga, el salteño más ilustre.
La ciudad
y la fantasía
Si por
un lado cavaba la meseta para plantar palmeras y escribir los cuentos
que iban a afirmar sus letras en esa experiencia, por otro lado,
ansioso de absolutos, se lanzaba a la fantasía que se alimentaba
de las posibilidades de la ciencia y de la técnica, cuyos
manuales leía con la misma fruición que las obras
literarias. La resultante es el Quiroga de los cuentos de ciudad
y fantasía desbordada, cuya importancia, a pesar de los valores
y el éxito de su otra faceta, la de los cuentos de monte,
no puede silenciarse. El se encargaría de señalar
su preferencia por los “cuentos de monte” pero a la
luz de lo que su obra significa en la historia literaria de Argentina
y Uruguay, tanto sus cuentos ciudadanos como sus cuentos fantásticos,
representan sendas vertientes de avanzada. En efecto, Los perseguidos
es una válida apropiación de los temas de Dostoievski
y Poe traducidos a las calles de Buenos Aires. Con este cuento se
inicia la literatura ciudadana en el Río de la Plata. La
ciudad es el escenario de los complejos y traumas del hombre, así
como la selva lo es de una lucha frontal y primitiva con la naturaleza
y las necesidades elementales. Y si en la selva está la lucha
y la soledad, en la ciudad está el amor, la técnica
y la ciencia. En general el amor tiene signo de frustración
y salvo algunos casos -Concordia, Buenos Aires, por ejemplo- aparece
sin especificarse la ciudad concreta en que transcurre la acción. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
3

CONSISTORIO
DEL GAY SABER
de Horacio Quiroga, Alberto Brígnole,
Federico Ferrando,
José María Fernández Saldaña, Julio
J. Jaureche, Asdrúbal Delgado
Carátula
con una pintura de José Echave, 160 páginas, 12 de
abril de 2004.
Se transcriben
los primeros párrafos del segundo subtítulo del prólogo
titulado El Consistorio del Gay saber.
El Consistorio
en su órbita
Determinar
la órbita y las fuerzas que operaron sobre un satélite
de trayectoria fugaz y parcialmente advertida en los sistemas solares
del fin del siglo XlX, no es ocioso si permite comprobar, en pequeña
escala, las influencias de y hacia la literatura, así como
de la literatura consigo misma y determinar, finalmente, el lugar
que ocupan los aportes aislados e individuales. El Consistorio del
Gay Saber montevideano reducto con integrantes y espíritu
salteños, es el satélite de Buenos Aires como extensión
de que también lo es por aquellos años la ciudad de
Salto, en tanto organización social, económica y cultural.
La concepción
del Consistorio es paródica, como si renaciera el grupo formado
por la Gaya Ciencia del siglo XIV y se cultivara la poesía
provenzal en certámenes poéticos denominados "juegos
florales".
Los consistoriales
sienten el doble llamado -diría Guillermo de Torre- de "la
libertad y el orden", porque acompañando el empaque
institucional del nombre, se distribuyen cargos: Horacio Quiroga
será el Pontífice; Federico Ferrando el Arcediano;
Julio J. Jaureche el Sacristano; Alberto Brignole el Campanero y
Asdrúbal Delgado y José María Fernández
Saldaña los Mónagos menores. En cuanto al llamado
de la libertad, éste se manifestó en experimentación
lúdica como acicate principal de sus creaciones. Registraron
-otra cara del orden- sus experiencias en "Actas consistoriales"
que celosamente custodiadas por Horacio Quiroga hasta 1916-"o
17", cuenta Brignole-; las entrega a éste quien a su
vez las deposita en la Biblioteca Nacional de Montevideo, en 1948.
Libertad y orden que se encuentra, acaso es momento de recordarlo,
en la base del movimiento simbolista. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
4

CUENTOS
DE SELVA
de Horacio Quiroga
Carátula
de Carlos Giambiagi, 176 páginas, 20 de julio de 2004.
Se recogen
los primeros párrafos del segundo subtítulo del prólogo
titulado Horacio Quiroga el intérprete de la selva.
La selva
en Quiroga
Con respecto
a la selva, en Quiroga siempre coexisten el deslumbramiento, la
atracción científica y el miedo. Por una cuestión
de respeto nunca se sintió como turista en ella sino como
un elemento más. Y así lo iría diciendo en
forma más o menos velada en su obra.
Deslumbramiento
que no es el inicial y novelero, sino el que se va acendrando con
el paso de los años y la comprensión. Deslumbramiento,
amor por la naturaleza y estremecimiento ante el cosmos en sus cuentos,
novelas y cartas -esas obras literarias de insospechados hallazgos-
que se complementan con la atracción del observador comprensivo
que se refleja en todo momento y, en particular, en las series recogidas
con los títulos De la vida de nuestros animales y La vida
en Misiones. Con la forma de un balance vida, expresa Quiroga en
un artículo: “Mi posición es la de un hombre
que ante la naturaleza se pregunta si ha plantado lo que debe, cuando
ya escribió lo que pudo. El amor a los árboles, congénito
en mí (a los seis años era ya propietario de un castaño
logrado de semilla), se exalta hoy al punto de soñar con
una planta deseada con el mismo candor que hace mil años
confié a un ensueño infantil”.
Y miedo.
Las enfermedades y los accidentes, la pobreza y el sufrimiento se
acrecientan en la soledad. Contar los peligros de la selva no es
en su caso más que una manera de exorcizar los propios temores. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
5

PRIMEROS
AÑOS del XX - volumen I
de Pedro Lisasola, Felisa Lisasola, Walter Schuch,
Virgilio Lisasola, Pablo Aguirrezábal
Carátula
de Hugo Longa, 160 páginas, 30 de setiembre de 2004.
Se recoge
el subtítulo:
La exigua
producción
Si algo
llama la atención acerca de los seis autores que conforman
este libro es la parquedad de su producción. De cinco, cuatro
tienen un solo libro y el restante, dos. Ha sido ésta una
de las razones para unirlos en un tomo y dejar aparte a quienes,
por los mismos años, no llegaron al libro o desarrollaron
una obra más ambiciosa. Al único cuya vida no le permitió,
razonablemente, una producción mayor, fue a Pablo Aguirrezábal;
hay en los demás recato, autoexigencia pero, también,
bohemio abandono. Escribieron en revistas pero el libro no significó
para ellos un puerto deseado.
El grupo
de poetas salteños de comienzos del siglo XX bien podría
conformar parte de una generación literaria, cumpliéndose
entre ellos las condiciones para que así fuera. Ninguno de
ellos alcanzó a trascender las fronteras departamentales,
a formar parte de una antología o panorama de la literatura
uruguaya. Sin embargo, tal vacío de repercusiones hay que
atribuirlo más a la pequeñez de los tirajes y a la
falta de distribución nacional de sus libros que al valor
literario de los mismos. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
6

DOCE
AÑOS
de José María Delgado
Carátula
con acuarela de Artigas Milans Martínez, 180 páginas,
julio de 2005.
Se transcriben
los primeros párrafos del subtítulo:
Los
comienzos literarios
Los comienzos
literarios de José María Delgado son inseparables
de Horacio Quiroga que fue su mentor, tanto en lo literario como
en la vida. La primera carta que se conserva de Horacio Quiroga
a José María, es del 1 de abril de 1903 y le comenta
unos versos que este le había enviado. Dieciséis años
antes de su primer libro, Delgado ya escribía poesía.
Y como los comentarios de Quiroga se suceden en varias cartas, se
puede apreciar que Delgado apreció siempre el comentario
razonado y sincero del amigo. La primera publicación de creación
de Delgado se realiza en la revista Caras y Caretas, por intersección
de Quiroga y se trata de El regimiento pasa.
Pero no hay continuidad de los comienzos líricos y tampoco
en el ámbito uruguayo, por eso pudo decir Julio Garet Mas:
“José María Delgado iníciase como comentarista
bibliográfico; y ello nos hace enunciar esto que ya se sabe:
la nota, elaborada para el diario o la revista especializada, que
margina las obras recién aparecidas, nada tiene que ver,
si emana de un verdadero escritor, con la mera gacetilla. (...)
Ha cultivado nuestro autor esa levedad (aparente...) ese género
literario respetable como los otros, de 1918 a 1924, mientras dirigía,
juntamente con César Miranda (“Pablo de Grecia”)
la revista Pegaso, factor importante en la actividad intelectual
del país”. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
7

El
TORO / DECIR
de Carlos María Princivalle
Carátula
con pintura de Aldo Peralta, 180 páginas, octubre de 2005.
Se recogen
los primeros párrafos del prólogo titulado Carlos
María Princivalle, el hombre de teatro:
Carlos
María Princivalle
Nació
en Salto el 4 de noviembre de 1887 y murió en Montevideo
en 1959. Su padre fue el agrimensor José Princivalle y su
madre Emma Catalá, maestra y autora de libros de lectura
escolar. Carlos María hizo sus primeros estudios en el Liceo
Salteño, que dirigía su madre y después ingresó
al liceo Osimani y Llerena. No alcanzó a culminar los estudios
secundarios, por lo que es un caso ejemplar de auto didactismo.
En 1904
comienza a trabajar como periodista en el diario La Prensa –fundada
en 1888-, como cronista primero y redactor después. En 1910
fue Director de El Diario, de corta duración, -14-VIII, al
V-X, del mismo año-.
Su juventud
transcurre en un ambiente que exhibía incentivos artísticos
como pocas ciudades del Plata: El Salto del Teatro Larrañaga
de las revistas literarias y del Ateneo. Princivalle se sumó
a un grupo de jóvenes entusiastas que no escatimaban el elogio
pero no se conformaban con situaciones sociales de estancamiento
ni con obras literarias a medio camino de la mayor exigencia.
Su iniciación,
no reconocida en la mayoridad, estuvo en la poesía con textos
muy cercanos a Manuel Machado. A diferencia de todos sus compañeros
de la Revista Pegaso -editada en Montevideo, pero con dirección
de salteños-,se orientó decididamente hacia el teatro.
Su obra El desertor, de la que se extraviaron los originales, se
estrenó por el actor español Mariano Galé,
en el Teatro Larrañaga de Salto, se repisó en Paysandú
en el Teatro Progreso. Se trataba de un drama en tres actos y su
contenido era de denuncia social. El Ateneo de Salto le dio un premio
a su autor por la repercusión de las representaciones. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
8

MONTIEL
PARA NIÑOS
de Adolfo Montiel Ballesteros
Carátula:
pintura Leandro Silva Delgado, 160 páginas, abril de 2006.
Se transcribe
el primer párrafo de un subtítulo del prólogo
titulado Montiel para niños.
Primeros
trabajos y primeras publicaciones
Su primer
trabajo fue, como continuación del paterno, en el correo.
No alcanzó a estar un año y tampoco a cobrar. En 1904
anduvo con sus padres seis meses por Argentina. Al volver a Salto
trabajó como tenedor de libros y se inició en el periodismo
como Redactor del periódico Alba roja –de corta vida:
30-IX-1908, al 21-II-1909-, que dirigió Virgilio Lisasola,
después colaboró en La tarde, en 1912 y en el importante
Ecos del progreso, que vio la luz por más de cuarenta años.
En el interior del departamento de Salto, en un pequeño caserío
llamado pomposamente Mataojo Grande, se desempeñó
como empleado en un comercio de “ramos generales”. Pero
el centro de su actividad estaba en la ciudad. Participó
en todas las iniciativas culturales, editó una revista, Vuelos,
en la que colaboraron algunos amigos que después formarían
el Centro Lux y fue fundador de ese grupo cultural. Los dos primeros
libros, Las primaveras del jardín y Terruño, fueron
editados en Salto, en 1912, en medio del arrebato lírico
de sus primeros amigos que contribuyeron -Montiel lo reconoce a
Asdrúbal Delgado- a costear la publicación de Las
primaveras del jardín. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
9

LA
DESEMBOCADURA
de Enrique Amorim.
Carátula
con fragmento de una pintura de Horacio Rosete, 168 páginas,
julio de 2006.
Primeros
párrafos de un subtítulo del prólogo titulado
Enrique Amorim, el héroe de sí mismo.
La obra
literaria
En el
campo abierto, en esa soledad pensada con los ojos del campo deshabitado,
está el polo opuesto a la civilización, composición
de Buenos Aires y Europa, que está inevitablemente en los
ojos de Amorim cuando mira el campo uruguayo. Se hundió en
la dicotomía campo-ciudad y trató de interpretar el
campo pero desde su perspectiva cultural de viajero, dicho de otra
forma, miró sus recuerdos de niño con las experiencias
del hombre conocedor de las grandes ciudades.
Amorim
se inició como poeta. Y la poesía sería una
actividad continua aunque no profusa. Muchos títulos pero
de libros pequeños: Veinte años, Visitas al cielo,
Cinco poemas uruguayos, Dos poemas, Cuaderno salteño, Quiero
y Mi patria. “La poesía de Amorim es de carne pegada
al hueso. Desdeña metáforas que no acompañan
la idea. Y cree en el mundo sensible –patio, naranja, río-
aunque se impresiona por el significado que está más
allá de la primera mirada. Poseyó el don del verso,
que es como decir el de las asociaciones felices en lo eufónico
y reveladoras en el significado recién inaugurado de las
cosas. En el paisaje empieza y termina su poema. Paisaje ciudadano
y rural, sentido en intensidad de vivencia y en momentos esenciales.
Creyente en la belleza, cultor del paisaje de Salto, Amorim es su
pintor, no su relator. A su poesía, breve comparativamente
con su prosa, la sentimos afianzada, definitiva, lúcida vencedora
de los años”. (Cita tomada de Literatura de Salto,
de L. Garet) |
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Colección
de escritores salteños
Tomo 10

LETANÍAS,
LEYENDAS Y ENSAYOS
de César Miranda y José María Fernández
Saldaña.
Carátula:
Una catedral de Osvaldo Paz, 160 páginas, septiembre de 2006.
Primer
párrafo del prólogo titulado como el libro Frente
a frente y en la misma vereda
Este Tomo
de la Colección de Escritores Salteños reúne
a dos coterráneos de relevante actuación a nivel nacional
en distintas esferas de actividad. Y reúne, curiosidad que
debe subrayarse, a integrantes de los cenáculos rivales –no
enemigos-, El Consistorio del Gay Saber y La Torre de los Panoramas.
José María Fernández Saldaña fue uno
de los “Mónagos Menores” del Consistorio. (Sería
también dibujante de varios de sus integrantes y cronista
de aquella pieza y de aquellas reuniones). Y César Miranda
fue, puede decirse, la primera espada de Julio Herrera y Reissig
y el único después del “Imperator”, que
alcanzó una obra poética de consideración.
Ambos hablaron en el Cementerio Central de Montevideo en ocasión
del entierro de Herrera y Reissig. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
11

PASAJES
DE UN MEMORIAL AL ABUELO TOSCANO EUGENIO MEDICI
de Marosa di Giorgio.
Carátula
de José Cziffery, 180 páginas, noviembre de 2006.
Dos párrafos
del prólogo titulado Pasajes de un memorial a Marosa di Giorgio.
La unidad
de toda la obra de Marosa di Giorgio nace de un tema evolucionando
hacia dentro de sí mismo. Pero cuando se dice del tema, hay
que advertir que no es sólo esa cuestión muy suya,
la que la hace justamente reconocida: como escritor que se precie,
tiene antes que nada, una cuestión con el lenguaje.
La originalidad
del planteo se instala en el primer libro y su primer párrafo:
“Sobre el promontorio, la casa era un cascarón macabro.
Tuve miedo. La fiebre me hacía delirar un poco. Me asomé
a la ventana. La medianoche tenía luna. Una alta luna, entera
y sombría”, a partir del cual se puede creer que la
autora siempre habitó en esa casa con luna de asombro y se
limitó a dejar constancia de compenetración y descubrimientos,
desde la sintaxis y el corazón de las palabras. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
12

PRIMEROS
AÑOS del XX - volumen II
de
José María Delgado, Carlos María Princivalle,
Montiel Ballesteros,
Alcides Milans, Pedro del Rivero, José Pereira Rodríguez,
Sabas Olaizola
(Carátula
de César Rodríguez Musmanno, 160 páginas)
Se
transcribe el primer párrafo del prólogo
De los mismos años que los autores reunidos en el Tomo 5
–Pedro Lisasola, Felisa Lisasola, Walter Schuch, Virgilio
Lisasola y Pablo Aguirrezábal-, se presentan juntos en esta
oportunidad autores que han tenido una muy disímil trayectoria:
por un lado, algunos con vastísima obra y por otro, aquellos
que publicaron nada más que uno, o no llegaron a publicar
ningún libro. Autores, además, que triunfaron en géneros
que no son el lírico, pero que cultivaron la poesía,
un autor de reconocido prestigio como poeta y varios de ellos prácticamente
desconocidos en el panorama de la lírica uruguaya. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
13

MUIRAKITÁN
de Carlos Alberto Clulow
(carátula de Bolivar Gaudin)
Se
transcriben los tres primeros párrafos del prólogo
La novela histórica se confunde con el origen
de la literatura uruguaya y por doble causa, del romanticismo,
afecto a las recreaciones del pasado y la sentida necesidad de
reafirmación de la nacionalidad. Así la obra mayor
de Eduardo Acevedo Díaz, que vale como la épica uruguaya.
La novela es, naturalmente, campesina.
A
comienzos del siglo XX se orientan unos pocos narradores a ficcionar
dentro de los parámetros de la ciudad: Horacio Quiroga y
Bellán. También Enrique Amorim y Montiel Ballesteros
en los cauces menos reconocidos de su cuentística. Habrá que
esperar a Juan Carlos Onetti, y Felisberto Hernández para
que se tenga una novela ciudadana uruguaya. Poco más
que ellos presenta el panorama de la década del 40.
Carlos
Alberto Clulow publica su novela mayor,
Muirakitán, fuera del país y ese detalle
parece haber sido esencial para el desconocimiento en que se
ha tenido a su obra. Si bien narra aventuras en la selva el marco
y los personajes principales son ciudadanos. Su temática
escapa a lo uruguayo de ese momento y se acerca -o mejor dicho
se adelanta- al realismo mágico. Su divulgación,
en el amplio espectro americano, hubiera representado un buen
aporte a las búsquedas que en ese momento realizaban,
con similares paisajes autóctonos pero con otros objetivos,
Alejo Carpentier y Miguel Ángel Asturias. |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
14

EL NAUTA
de Julio Garet Mas
(Carátula: Don Quijote, óleo sobre madera de Osvaldo Paz)
Prólogo de Gerardo Ciancio
(Primer párrafo)
La poesía de Julio Garet Mas:
historia de una vida, crónica de una escritura como destino
“de descubrir la hermosura
de lo simple y primordial”
JGM
“El goce, el goce estético cumplido”
JGM
1.
La multifacética figura de Julio Garet Mas (Montevideo 1899 - Salto
1984) en el sistema cultural uruguayo, y agregaría, regional, no ha
sido aún considerada en su verdadera dimensión. Hombre de letras,
intelectual, poeta. Garet Mas desborda estas aproximaciones. Fue poeta,
sí, de variados recursos, posibilidades, repertorios retóricos,
prolífico creador. Fue periodista cultural, sí: Numen, la
revista que dirigió en Montevideo y en Salto durante años, sea quizás
su obra más caracterizante en este aspecto. Docente, polemista
cultural; hombre de ideas políticas apoyadas en su propia producción
periodística y discursiva. Viajero impenitente. Conferencista
profesional. Crítico literario durante toda su vida. Estudioso de la
dimensión histórica de algunas figuras célebres de nuestro devenir.
Gestor de proyectos culturales variados; frecuentador de tertulias.
Biógrafo; cuentista; prosista de variedades; jurado en eventos
literarios; corresponsal de medios extranjeros; testigo implicado del
suceder histórico en Uruguay y en otros países de América Latina;
editor; integrante de asociaciones culturales, sociales, incluso de
protección a los animales. Promotor de nuevos creadores; incentivo y
referente para los habitantes inquietos de Salto, su ciudad adoptiva
desde 1945. Lector fervoroso. Padre, esposo, hijo, hermano, nieto. Una
vida profunda, cargada de búsquedas, contemplación y acontecimientos
dentro y fuera de su imaginación. |
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de escritores salteños
Tomo
15

SALTO CANCÁN
de María Inés Silva Vila
Carátula: Ciudad, óleo de Casimiro Motta
Dónde estarán
tus vagos ojos grises
María Inés,
y tu larga voz de niebla,
cuando
un metro de bruma nos explique
las leguas de esplendor que aquí separan?
pregunta el poema El viaje [1]
de Amanda Berenguer sintiendo el futuro como lo único que podría romper
la unidad formidable de un grupo de amigos. En el momento del poema de
Amanda -1952- María Inés Silva Vila podía estar en el café “Metro”, de
la plaza Libertad. Junto a ella Carlos Maggi y un grupo de amigos que
la pasión clasificatoria llamaría “Generación del 45”. Alternaban su
asistencia a lo largo de las horas y los días con la inmejorable
imprecisión que saben permitir los cafés y los bares Maneco Flores
Mora, Juan Carlos Onetti, el Tola Invernizzi, Mario Arregui,
Denis Molina, Líber Falco, Amanda Berenguer, José Pedro Díaz, Domingo
Luis Bordoli. La lista no está agotada. El “Metro” era un mundo, donde
no sólo estaban los nombrados, sino que “En su mayoría eran (los que
estaban allí y los que conocí poco después) más que escritores,
aspirantes a escritores y necesitaban las apoyaturas exteriores que da
la bohemia más o menos declarada –el pelo largo, el tonito
impertinente, el cigarrillo y la despreocupación en el vestir- para
tirarse al agua o, mejor dicho, a la tinta impresa”, reconoce María
Inés Silva Vila en su cálido recuerdo de esos años. [2]
[1] Incluido en el libro El río, Montevideo, La Galatea, 1952.
[2] Cuarenta y cinco por uno, Montevideo, Fin de Siglo, 1993.
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Tomo
16

EL DESPERTAR DEL SIGLO XX
de Enrique Amorim,
Artigas Milans Martínez,
Altamides Jardim,
Carlos Alberto Clulow,
Luis Alberto Thévenet,
Juan Silva Vila
Carátula: Lacy Duarte
ARTIGAS EN ÓLEO Y ACUARELA
Artigas
Milans Martínez nació en Tacuarembó el 17 de julio de 1901. Sus padres
eran salteños: Juan Milans y Corina Martínez. Vivió su niñez en Rivera
y en 1912 se radica su familia en Montevideo. Asistió a la Escuela de
Modelado en 1914 y en 1917 a la Escuela de Arte Regional dirigida por
Pedro Figari. En 1918 ingresó al Círculo de Bellas Artes y a partir de
1920, Milans Martínez sigue el camino de propio perfeccionamiento.
(Fragmento inicial de la presentación de Milans Martínez) |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
17

UN SALTO DE HUMOR
de Julio E. Suarez, Jaurés Lamarque Pons
Carátula: Peloduro
EL DUEÑO DEL LÁPIZ
O DE MOSCA PRESENTE
Julio
Esteban Suárez Sedraschi, popularmente conocido por su seudónimo
“Peloduro”, nació en Salto el 16 de septiembre de 1909. Periodista
humorístico, historietista y caricaturista. Cursó escuela y liceo en
Salto. Ingresó en 1927 en la Facultad de Arquitectura sólo para
comprobar, como tantos creadores antes y después, que los estudios
curriculares no habían sido inventados para él.
Se inició en el periodismo con apuntes parlamentarios en El Nacional, diario dirigido por Carlos Quijano, con quien se reencontraría años después en el semanario Marcha. En 1930, en el diario El Plata, les da nacimiento a “Wing” y “Roncadora”, que valen como antecedentes de “Peloduro” y “El Pulga”. En 1933 y en el diario El País presentó la que sería la más famosa tira cómica uruguaya: Peloduro. En 1938 crea "Cocona en el país de las Hormigas" una historieta infantil de dibujo clásico, en homenaje a su hija Alicia.
(Fragmentos iniciales del prólogo) |
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Colección
de escritores salteños
Tomo
18

CON GUITARRA Y SIN GUITARRA
de Víctor Lima
Carátula: Juan Pedro Paz
DESCUBRIMIENTO DE VICTOR LIMA
La razón de un título
Víctor
Lima poeta es asunto no planteado en la literatura uruguaya. No aparece
en ninguna antología, ni se lo nombra en ninguna historia crítica. Su
nombre no trascendió el folklore y aparece exclusivamente como autor de
algunas de las canciones más populares de Uruguay. [1]
La investigación, el rastreo de su obra y de su vida me permitió ir
descubriendo facetas riquísimas que exceden la figura repetida en el
imaginario colectivo de Salto, acerca de su vida malograda, asediado
por las dificultades económicas y una atracción incontrolada por la
bebida. Página a página se fue levantando una trayectoria de poeta
absolutamente desconocida. A exactos cuarenta años de su muerte y a más
de medio siglo de haber sido escritas, fueron llegando a mi, por
distintas fuentes, varias obras que son capaces de sostener por sí
solas un nombre de relevancia en la literatura. Se trata de textos muy
distantes de su obra destinada al canto y también de intención muy
diversa entre ellos. Sólo los une una misma ambición creadora. “Con
guitarra y sin guitarra” es un título que reúne la obra conocida de
Víctor Lima, destinada en su casi totalidad al canto y la obra
desconocida, que no estuvo nunca destinada a ese fin.
[1]
En el prólogo a Cancionero de Víctor Lima, Ruben Lena escribe: “Pero
Víctor, para mí, fue un gran creador de canciones, más que un poeta. No
significa esto diferencia de hondura en la caladura, sino diferencia de
tareas. Esta diferencia de tarea establece una diferencia de
actitud para vencer la resistencia que le opone lo informe. El poeta
trabaja con las palabras y nada más que con las palabras. (El ritmo y
la melodía son de naturaleza distinta que los de la canción, según dice
Johanes Pfeiffer en “La Poesía”. El poeta es un joyero. No importa que
a esas palabras las haya encontrado en las cunetas, oxidadas y
abolladas (…) El creador de canciones trabaja con las palabras pero
también con la música y trata de lograr un producto en que los dos
elementos se fundan en uno solo”. Víctor Lima, Cancionero, Ediciones de la Banda Oriental, 1981.
-----------------------------------------------------------
Semanario de El PLata.
Se publicó en Salto un libro sobre Víctor Lima
Tal
vez, como algunos sabrán, en el día de mañana, 6 de diciembre se
cumplirán 40 años del fallecimiento del importante poeta-cancionero
Víctor Lima. Pero nuestro interés no es sólo la evocación, como ya
hemos hecho sobre Lima en dos oportunidades en pasadas ediciones de Del
Plata (números 25 y 48), sino comentar que hace poco se publicó en
Salto un libro sobre él. Este ya se presentó en aquella ciudad en el
marco de los eventos por el Día del Patrimonio 2009 y más recientemente
en Treinta y Tres, por parte del autor del plan general de esta obra,
el escritor salteño de extensa trayectoria Leonardo Garet (1949; poeta,
narrador, ensayista, crítico y docente).
Este
libro es el tomo 18 que se enmarca en la Colección Escritores Salteños
dirigida por Garet y editada por el Centro Comercial e Industrial y la
Intendencia de aquel departamento. Dicha colección, que contará con 20
tomos, rescata a los salteños emergentes en el campo de la
literatura uruguaya.
Como
decíamos uno de esos tomos es dedicado a Lima y se titula "Con guitarra
y sin guitarra", título que ya nos denota la esencia de la obra:
rescatar no sólo al popular autor de canciones -interpretadas por
tantos, pero más bien conocidas por Los Olimareños-, sino descubrir al
Poeta, al escritor de páginas no destinadas a vestirse con el atuendo
musical, sino para leerse como Poesía en sí misma. En lo personal nos
hemos visto sorprendidos por esta veta "sin guitarra" de Lima, la que
desconocíamos. Desconocimiento, en realidad, público hasta por los
mismos creadores y estudiosos tanto de la literatura como del canto
popular. Este trabajo, entonces, establece justicia para con el hoy
solapado Lima. Al comienzo Garet nos introduce en el origen familiar y
geográfico del poeta, nos comenta de sus diversas estadías en
Montevideo, Buenos Aires, Paysandú y Treinta y Tres; en su idas y
venidas a su Salto natal; de su conducta alcohólica y bohemia; nos cita
testimonios de quienes lo conocieron; trabaja sobre sus aportes al
Canto Popular; y realiza un análisis crítico de su bibliografía.
Edita
(Canto del Salto Oriental, Elegía por Elias Savchuk y Milongas de
Peñaflor, además del corpus general de sus Canciones) e Inédita (Canto
a Artigas, Magia de la voz, Cantata por la muerte de Federico García
Lorca y Tierra infinita, más algunos poemas dispersos), otorgando así
un material sobre su vida y su obra sin precedentes, dado que lo que
había sobre Lima eran artículos sueltos en algunas publicaciones; ese
trabajo es lo más completo hasta ahora. Ahora bien, esta es la primera
parte del libro, la segunda publica en forma completa la bibliografía
édita e inédita que mencionábamos (lo único que no se incluye es
“Milongas de Peñaflor”). Es decir que tenemos en este tomo una
biografía sobre Lima, la valoración de su obra como merece y la edición
de casi todos su libros. Este trabajo es un aporte fundamental para dos
disciplinas: una la Literatura, puesto que devela y valora a un autor
no tenido en cuenta hasta el momento en dicho terreno; la otra, el
estudio del Canto Popular Uruguayo, ya que contribuye al conocimiento
de uno de sus autores fundamentales mostrando facetas ignoradas en
cuanto a su vida y, sobre todo, su obra. El libro, entonces, posiciona
a Lima en su doble condición de Poeta y Cancionero, algo no habitual en
el canto popular, junto a nombres como Osiris Rodríguez Castillos,
Aníbal Sampayo, Eustaquio Sosa, Lucio Muniz y Alfredo Zitarrosa.
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Colección de
escritores salteños
Tomo 19

Tomo 19. Nidia Di Giorgio,
Margarita Muñoa, Jorge Menoni, Miguel Motta
Carátula: Álvaro
Zunini
Fragmentos del
prólogo:
Nidia Di Giorgio Médicis
Nidia Di Giorgio Médicis nació y vivió en Salto hasta
1964, fecha en que se trasladó a Montevideo. Fueron sus padres Pedro Di Giorgio
y Josefina Médici. Cumple años el 4 de diciembre. Es hermana de Marosa y juntas
concurrieron a la escuela y al mismo curso de Bachillerato de Derecho, en el
liceo “Osimani y Llerena”, adonde Nidia llegaría a ejercer como docente de
italiano.
Margarita Muñoa
Margarita Muñoa nació el 18 de febrero de 1931 en
Salto, en la casa –ya no existe– de la calle Lavalleja Nº 37, aproximadamente a
100 metros del Teatro Larrañaga. Los espectáculos para niños, que allí eran
frecuentes, le inculcaron tempranamente las vocaciones por la danza y el teatro,
así como el Jardín de Infantes de la Alianza Francesa, con Mlle. Blanche
Burditat, le despertó el interés por los idiomas. Aprendió a leer a los cinco
años y tuvo los libros que le acercaba la biblioteca de su padre con las fábulas
de Esopo, Iriarte y Samaniego. También, en esa época, cuentos de hadas y
duendes.
Jorge
Menoni
Jorge Niels Menoni Llona nació
en Salto, el 26 de agosto de 1950. Es hijo de Irma Llona Magi y de Daniel Menoni
Ugolini
Hasta los cinco años vivió en un
campo que era de su familia, en la Colonia Harriague. En 1955 la familia se
radica en el barrio El Cerro de la ciudad de Salto. Cursó la primaria en la
escuela Nº 5, de la cual datan sus primeros recuerdos literarios y sus primeras
incursiones por la poesía incentivado por su maestra de sexto año Argelia
Lisasola. Cursó secundaria en el Liceo Piloto. En 1969 se trasladó a Montevideo
donde prosiguió sus estudios en la Facultad de Agronomía hasta marzo del 74 que
se fue a Buenos Aires. En octubre de 1977 nació su hija Vivian. Cinco meses más
tarde, en marzo del 78, se radicó en Ámsterdam, Holanda, hasta la
actualidad.
Miguel
Motta
Miguel Motta
nació en Salto, el 21 de agosto de 1954. “Me gustaría, hacer referencia a
mis viejos Don Orlando Motta (muerto tempranamente) y doña Ema Aguirre, una
mezcla explosiva de italiano y vasco. Ninguno de ellos está ahora de este lado.
También me gustaría nombrar a mis tres hermanas: María del Rosario, María
Cristina, tristemente ausente, y Martha Leonor.” |
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Colección de
escritores salteños
Tomo 20

Tomo 20. Myrian Albisu, José Luis Guarino, Rocío Menoni,
Estela Rodríguez Lisasola, Jorge Pignataro
Carátula: Abel Rezzano
El libro fue presentado por el Ac. Prof. Ricardo Pallares.
DESPEDIDA Y BIENVENIDA
- La Colección de Escritores Salteños llega a su fin. Después de siete años, bastante más de lo planeado inicialmente, el múltiple esfuerzo de tantos encuentra en este tomo 20 su culminación. El paréntesis más extenso del previsto, lejos de perjudicarla la favoreció, porque permitió ir reuniendo mayor cantidad de materiales y de información.
- Los 20 tomos reúnen las firmas de cuarenta y siete escritores. En muchos casos se pudo encontrar textos que muy pocas oportunidades tenían de seguir existiendo, en tanto fueron exhumados de revistas, diarios, o libros practicamente inhallables. Es que salvo alguna muy visible y señalada excepción, como es la de Horacio Quiroga, no ha sido la reedición el destino más transitado por los textos salteños y, cabe acotar, de los textos uruguayos en general.
- En la colección, como en la historia toda de la literatura en Salto, se destaca el claro predominio del género lírico. Le sigue después el narrativo y con muy escasas ponencias, el género dramático. El ensayo y la crítica literaria fueron practicados por muy contados escritores.
- Hay en la Colección de Escritores Salteños material para estudiar y profundizar, ampliar y enriquecer. Ninguna de las presentaciones de los autores aquí reunidos se puede considerar definitiva. Sería deseable que, al contrario, fuera esta colección el impulso inicial para un estudio apasionado de una literatura que ha mantenido un sostenido impulso desde su aparición a fines del siglo XIX. Tampoco están aquí todos los autores que se podrían haber incluido porque en algunos períodos hubo que optar. En ningún caso se chocó con la incomprensión de los herederos, sino al contrario, con su comprensión y colaboración.
- Dos administraciones municipales y cambios de la presidencia y de algunos integrantes de la directiva del Centro Comercial e Industrial de Salto, acompañaron la vida de la colección. En todos los casos se tuvo la misma adhesión. Muy desigual fue, en cambio, el apoyo de la prensa. Desde los que apostaron a la importancia de un emprendimiento de este tipo, pasando por los que consideraron el tomo conveniente para sus intereses y desconocieron a todos los demás, hasta los que no se enteraron que estaba saliendo una colección de veinte tomos. “Todo bella cosecha”, como dijo Rubén Darío.
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